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Observatorio Económico · FCCAE-UC← Historia económica
Carlos A. Pedretti · vida y obra económica

Primera parte · El hombre y su formación

CAPÍTULO N° 02

Orígenes y formación

Familia, estudios y oficios, 1876-1940

Lectura de unos 36 minutos · 35 notas

Los bachilleres de 1919. La nómina impresa al pie del original enumera cinco: «1. Ferrara Ángel, 2. Pagano Rodolfo, 3. Machain Luis, 4. Pedretti Carlos, 5. Canata Emilio». Es la im
Los bachilleres de 1919. La nómina impresa al pie del original enumera cinco: «1. Ferrara Ángel, 2. Pagano Rodolfo, 3. Machain Luis, 4. Pedretti Carlos, 5. Canata Emilio». Es la imagen más temprana del biografiado que se ha localizado: tenía dieciocho años. La página no nombra el colegio.

Cuando Morínigo lo nombró presidente del banco emisor, en octubre de 1940, Carlos A. Pedretti tenía treinta y nueve años y una vida hecha de oficios diversos. Era nieto de un inmigrante lombardo y lo había criado una tía soltera. Se había educado en el Colegio San José y doctorado en Derecho, y había sido profesor de moral cívica y dirigente católico. Había dirigido dos diarios, administrado nueve años una colonia agrícola, servido como juez militar en el Chaco, estudiado en Buenos Aires y presidido la repartición que arbitraba entre obreros y patrones. Esta página reconstruye ese camino y lo que cada etapa dejó en su gestión económica.

Un apellido de Como

El 6 de octubre de 1838 se bautizó en la catedral de San Fedele de Como, en Lombardía, a un niño llamado Cesare Giovanni Battista Pedretti. Era hijo legítimo de Francesco Pedretti, joyero, y de Giulia Corti, costurera, que se habían casado en la misma parroquia el 27 de noviembre de 1837. En el Paraguay se lo conocería como Juan Bautista Pedretti. Llegó al país hacia 1876, soltero y con casi treinta y ocho años, y murió en Asunción en 1902.1 Fue el abuelo paterno del hombre que presidiría el banco emisor del Paraguay entre 1940 y 1947. Casi todo lo que se sabe de él y del hogar que fundó procede de un estudio genealógico de la familia que permaneció inédito. Ese estudio trabaja sobre partidas parroquiales, actas del Registro Civil y juicios sucesorios, y atribuye por nombre a sus informantes todo lo que no consta en documento. Uno de esos informantes es «Ma. Emiliana G. Navero de P.», la esposa del biografiado, lo que explica el nivel de detalle doméstico de la fuente y obliga a leerla como lo que es: una memoria de familia apoyada en actas.

La primera corrección que impone el acta es geográfica. La semblanza profesional que publicó la colectividad italiana en Italiani nel Paraguay hace al abuelo «oriundo de Génova».2 El acta de bautismo dice Como, y aquí se sigue el acta y se deja constancia de la divergencia. La segunda corrección es social. El estudio recoge dos versiones familiares sobre la posición del inmigrante: que «alcanzó en Italia una posición de relevancia, siendo un oficial de alto nivel», y que «habría inmigrado como inversionista». Las contrasta con el acta, donde los padres son un joyero y una costurera, y con un recuento propio: entre 1882 y 1890 se registraron en el país cuarenta y cinco Pedretti, «sin excepción la totalidad… de bajo nivel socioeconómico». El estudio deja planteado el conflicto entre la memoria familiar y el documento, y no lo resuelve.

Retrato de estudio de un hombre mayor, ampliado y retocado a crayón
Retrato de estudio de un hombre mayor, ampliado y retocado a crayón, del fondo familiar Pedretti; por la indumentaria, del último cuarto del siglo XIX. Por el contexto del fondo, podría ser Juan Bautista Pedretti, abuelo paterno del biografiado, pero nada en la fotografía lo dice.

La abuela era paraguaya e hija natural. Sebastiana Dejesús Ayala era, según su partida, «hija natural de Juana Catalina Ayala, nacida en esta ciudad, desconociéndose el nombre de su padre». Se casó con Juan Bautista Pedretti el 1° de enero de 1880, cuando ya tenían hijos. Los dos mayores, mellizos nacidos en noviembre de 1878, habían sido inscriptos en la parroquia de San Roque como hijos naturales de la madre, sin nombre de padre. En la misma ceremonia de la boda se bautizó como hijo legítimo a uno de los niños ya nacidos. Sebastiana murió el 28 de enero de 1902, a los cuarenta y nueve años. El abuelo murió ese mismo año en la casa familiar de la calle Asunción, que hoy se llama Coronel Bogado. No se sabe dónde fue sepultado ninguno de los dos. La situación de los hijos quedó regularizada en los tribunales años después: una sentencia del Juzgado en lo Civil de Primer Turno del 12 de octubre de 1910 declaró a los cinco hijos «hijos legítimos y herederos».3

Retrato de estudio de una mujer, del mismo formato y técnica que el anterior
Retrato de estudio de una mujer, pareja del anterior en formato y técnica. Por el contexto del fondo, podría ser Sebastiana Dejesús Ayala de Pedretti, casada con Juan Bautista Pedretti el 1° de enero de 1880 y muerta en Asunción el 28 de enero de 1902; la fotografía no lo dice.

Hay en la ficha del abuelo un dato que ninguna fuente conecta con lo que vino después, y que se consigna como simple coincidencia. Una informante de la familia cuenta que el inmigrante «trajo una importante suma de dinero en libras esterlinas, cuya mayor parte prestó o depositó a un banco (¿oficial?) en Asunción, del cual nunca pudo recuperarlo». Su nieto presidió el banco del Estado durante seis años y siete meses. El estudio genealógico no traza la línea entre los dos hechos, y aquí tampoco se traza.

La casa de la calle Coronel Bogado

Atanasio Ramón Pedretti Ayala nació en Asunción el 15 de noviembre de 1878 y murió el 25 de agosto de 1937. Fue agente judicial, lo que en el vocabulario de la época se llamaba procurador: el auxiliar que tramitaba los expedientes ante los tribunales. La memoria familiar lo describe como «muy activo como líder colorado en las Cordilleras» y de «vida de soltero empedernido». Con Carolina Arriola, nacida en Luque el 9 de marzo de 1881 y muerta el 7 de diciembre de 1978 a los noventa y seis años, tuvo dos hijos que reconoció: Carlos Alejo y Lucía Deolinda. No se casó con ella. Recién en 1917, a los treinta y nueve años, contrajo matrimonio en San Bernardino con otra mujer, del que no tuvo hijos. Su acta de defunción lo registra muerto «en la casa de la calle Cnel. Bogado N° 403… de profesión Procurador… No dejó testamento».4

Carlos Alejo nació en Asunción el 17 de julio de 1901, y en la fecha coinciden las dos fuentes biográficas principales. El nombre completo, que las publicaciones de época y la bibliografía abrevian siempre en «Carlos A. Pedretti», lo da entero el encabezamiento de la semblanza tiempista.5 Lo bautizaron en la parroquia de San Roque en 1905, cuando tenía tres o cuatro años, y fueron testigos su tía Concepción D. Ilomena y su padre. Era hijo reconocido, no legítimo, de un procurador soltero que vivía en la casa paterna de la familia.

Tampoco lo criaron sus padres. El dato está en la ficha de su tía paterna y es, de todo el estudio, el de mayor consecuencia biográfica. Juana de las Nieves Pedretti Ayala, bautizada en San Roque en 1881, fue la «única hija que permaneció soltera». La familia la recuerda de «carácter estricto y severo», y dice que «fue quien verdaderamente educó a su sobrino Carlos Alejo, desde que éste era prácticamente un infante». Vivía con su hermano Atanasio en la casa paterna de la calle Coronel Bogado, frente al Sanatorio Mayo. Allí crió también a Lucía Deolinda, aunque a ésta «recién desde los 12 años de edad», y en los dos casos lo hizo a pedido del padre. Un informante la describe como «una señora atractiva no sólo por su apariencia sino por sus modales que denotaban clase y distinción». En 1930 fue testigo de la boda de su sobrino.6 El estudio no tiene ficha propia de Carlos Alejo. Lo que dice de él aparece de refilón, en las fichas de su padre y de su tía, y eso basta para cambiar la imagen que se tenía de su infancia.

Esa boda de 1930 es el otro dato familiar de peso. Pedretti se casó con María Emiliana González Navero, hija de Emiliano González Navero, tres veces presidente de la República, y tuvo con ella tres hijos y dos hijas.7 Leído sobre el fondo de la casa de la calle Coronel Bogado, el matrimonio supone un salto social completo en una generación. El nieto de un inmigrante lombardo y de una hija natural paraguaya se convirtió en yerno de la más alta parentela política del liberalismo. Nueve años después fue uno de los fundadores del diario que combatía sin tregua a ese mismo liberalismo. Ninguna de las fuentes biográficas comenta esa tensión, y aquí se la registra sin pretender explicarla.

El Colegio San José y el bachillerato

Hizo el bachillerato en el Colegio San José de Asunción y egresó con medallas de oro al mejor alumno del sexto curso y al mejor bachiller. Integró además la academia literaria del colegio. Sobre el año de egreso hay discrepancia entre las fuentes, y no se la promedia. La semblanza tiempista dice 1918. La nota biográfica que Seiferheld antepuso a la entrevista de 1982 dice 1919, y el mismo año da la nómina impresa de los bachilleres que acompaña la fotografía de cabecera de esta página, donde «Pedretti Carlos» figura cuarto entre cinco. Ninguna de las fuentes cita el registro del colegio, que es el único documento capaz de zanjar la cuestión.8 Si la fecha es 1919, la fotografía muestra a un joven de dieciocho años, en la imagen más temprana suya que se ha localizado.

El colegio no fue un episodio cerrado. Pedretti volvió a él como profesor de moral cívica, derecho usual e historia de Roma, y dos décadas después aparecía en sus actos oficiales. Una fotografía de una colación de grados del Colegio San José, de los años en que presidía el banco, lo muestra junto al presidente Morínigo, a monseñor Aníbal Mena Porta y a jefes militares. Es la única imagen localizada que reúne al presidente de la República y al presidente de su banco emisor fuera de un acto de gobierno. Se reproduce en la página sobre Morínigo y la llegada al banco. Entre el bachiller premiado de 1918 o 1919 y el presidente del banco sentado en el estrado de la colación median algo más de veinte años y casi todo lo que esta página cuenta.

La Facultad de Derecho y el doctorado

De la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Asunción salió con el título de doctor. Su vocación jurídica, dijo él mismo, tenía un origen doméstico: quería trabajar con su padre, que ejercía de procurador judicial. Sesenta años después recordaba por su nombre a sus profesores: Cecilio Báez, Luis Riart, Marcial Sosa Escalada, Antonio Sosa, Emilio Pérez, Félix Paiva, Adolfo Aponte y Eladio Velázquez.9 Uno de esos nombres reaparece en esta historia. Félix Paiva, su profesor en la Facultad, fue el presidente provisorio que en 1938 lo nombró al frente del Departamento Nacional del Trabajo y que en 1939 lo designó catedrático del Colegio Nacional. Ningún documento relaciona una cosa con la otra. Las fechas sólo muestran lo pequeño que era el elenco que dirigía el país.

En esas aulas nació, según su propio testimonio, su interés por la economía. En la entrevista de 1982 lo dijo con precisión: «Mi inclinación por el estudio de las ciencias económicas nació en mí cuando estudiaba economía política y finanzas en la Facultad de Derecho, a cuyo estudio he seguido dedicándome como autodidacto». Y agregó: «La Facultad de Ciencias Económicas empezó a funcionar más de un decenio después de recibir yo mi título universitario».10 La materia de economía política y finanzas de la carrera de Derecho fue la primera capa de su formación económica, y la única académica que tuvo en el Paraguay.

Sobre el año del doctorado hay otra discrepancia. La semblanza fecha en 1923 el título de doctor en Derecho y Ciencias Sociales, pero la portada de la tesis, La democracia ante la razón y los hechos, dice 1924, y ése es el año que se sigue, porque un impreso contemporáneo pesa más que una semblanza redactada ochenta años después. Podría ser que las dos fechas midieran cosas distintas, como el examen de grado y la impresión de la tesis, pero ninguna fuente lo dice. La nota de Italiani nel Paraguay coincide con la portada: «El Dr. Pedretti se graduó en Derecho y Ciencias Sociales, en la Universidad de Asunción, en 1924, a los 22 años de edad».

La tesis, de cuarenta y nueve páginas y sesenta notas, es una demolición razonada de la democracia liberal. Su prólogo explica el punto de partida con una confesión de desengaño. El autor dice haberse educado «en la escuela de democracia» y haber perdido la fe por dos vías: la crítica científica europea y la experiencia política paraguaya.

«En el terreno de la práctica, vi a la democracia servir por lo menos de pretexto a los indecibles sufrimientos de mi país. En nombre de ella, vi ensangrentada la amada patria; engañado y sacrificado nuestro pobre pueblo; enaltecido el crimen; triunfantes la traición, la mentira y el cinismo; glorificadas las nulidades y las medianías… ¡Terrible desengaño!»

Carlos A. Pedretti, La democracia ante la razón y los hechos, 1924, «Palabras previas»

Lo que propone en lugar de esa democracia es el corporativismo: «poner al lado de la representación de las opiniones la representación de los intereses». En la nota 58 cita expresamente al corporativista católico francés La Tour du Pin.11 La tesis no tiene una sola línea sobre moneda, banca, tipo de cambio, crédito, presupuesto o impuestos. Sí deja ver una preferencia social que conviene anotar. Prefiere una sociedad agraria con sus «autoridades naturales» y sin «grandes poblaciones ni aglomeraciones de obreros», porque la ciudad y la concentración obrera favorecen, a su juicio, la corrupción política. El argumento es de higiene política, no económico. El autor de esas páginas se retiró poco después a la campaña a fundar una colonia agrícola. Ninguna fuente vincula los dos hechos, pero la secuencia existe. El contenido de la tesis, sus fuentes y su descendencia en la doctrina tiempista se analizan en la tesis de 1924.

El profesor de moral cívica y la Juventud Católica

Empezó a enseñar muy joven, y la lista de sus materias dice mucho de su formación. Enseñó moral cívica, derecho usual e historia de Roma en el Colegio Nacional, en la Escuela Normal de Profesores y en el Colegio San José.12 Un profesor de moral cívica y de historia de Roma en los años veinte tiene exactamente el perfil intelectual que deja ver la tesis de 1924, y no el de un economista. La economía llegó después. Esa docencia secundaria llegó hasta la víspera del banco. El Decreto N° 13.579 del 24 de abril de 1939, firmado por el presidente Félix Paiva, lo nombró catedrático de Moral Cívica en el cuarto año, segunda sección, del Colegio Nacional de la Capital, con antigüedad del 1° de abril.13

La lista de colegas de ese decreto importa más que el nombramiento mismo. En la misma sección del mismo curso, la cátedra de Historia era del doctor Rodolfo González, el hombre a quien Pedretti reemplazaría dieciocho meses después en la presidencia del banco emisor. En la primera sección, la cátedra de Moral Cívica, la misma materia, era del doctor Juan R. Chaves, a quien Pedretti había reemplazado el año anterior en el Departamento Nacional del Trabajo. Y en el tercer año la cátedra de Contabilidad era del señor Nicanor I. Fanego. El apellido es el del contador Nicanor V. Fanego que entraría con él al directorio del banco, aunque la inicial difiere entre los impresos y la identidad no puede afirmarse. Nada indica que el Colegio Nacional explique el nombramiento de octubre de 1940. Lo que el documento sí establece es el tamaño del medio en que se tomaban esas decisiones: el presidente saliente del banco emisor, el entrante y el antecesor del entrante en su único cargo público anterior enseñaban en el mismo colegio, en el mismo curso, el mismo año.

La docencia universitaria es posterior y tiene una cronología dudosa. La semblanza tiempista dice que Pedretti ingresó en la cátedra inmediatamente después del doctorado. Pero el diploma que le entregó el Centro de Estudiantes de Ciencias Económicas el 21 de setiembre de 1966 le reconoce veintiséis años de docencia en esa Facultad, lo que sitúa el comienzo hacia 1940. La diferencia puede deberse a que la semblanza piense en la Facultad de Derecho y el diploma en la de Ciencias Económicas, pero ninguna fuente lo aclara. Enseñó Derecho Obrero, Derecho Rural, Economía Política y Política Económica, y esta última durante casi treinta años, hasta jubilarse como profesor titular.

Junto a las aulas estuvo el asociacionismo católico, y es aquí donde se formó el núcleo humano que en 1939 fundaría El Tiempo. Pedretti integró la Federación de la Juventud Católica del Paraguay, llegó a presidir su Comité Ejecutivo y fue el primer director y miembro del Consejo de Redacción de su revista, «Acción». Lo acompañaban, entre otros, Carlos R. Andrada, Augusto Urbieta Fleitas y Francisco Orué Saguier.14 La fuente no da fechas, y la colección de «Acción» no se ha localizado. De Andrada se sabe lo que vino después: fue el compañero con quien Pedretti se turnaría en la dirección de El Tiempo y, con Luis A. Argaña, la cabeza visible del tiempismo. El grupo que se organizó en torno al diario reunió a profesionales del derecho, a bancarios y a académicos de inclinación católica, junto a dirigentes jóvenes de la Acción Católica como Carlos A. Mersán, Jorge H. Escobar y Alberto Nogués.15 La doctrina social de la Iglesia fue la matriz común, y el corporativismo su traducción política.

Retrato de estudio de seis hombres jóvenes ante un telón pintado
Retrato de estudio de seis hombres jóvenes ante un telón pintado. Sin epígrafe ni fecha; la indumentaria lo sitúa en los años veinte. No se identifica a los retratados.

Un primer diario: El Progreso, 1928

La prensa fue el segundo oficio de Pedretti, y en cierto sentido el más constante de su vida. Washington Ashwell señala que las ideas corporativas circulaban en Asunción desde el diario El Progreso, fundado en 1928 y desaparecido a comienzos de los años treinta, y que su principal director fue Carlos A. Pedretti. Ashwell aporta además un dato biográfico que ninguna otra fuente consultada trae: la amistad entre Pedretti e Higinio Morínigo se forjó durante el servicio en la Guerra del Chaco.16 Durante mucho tiempo, la dirección de El Progreso fue lo único que la bibliografía registraba de su actividad periodística, y de ahí se dedujo que en El Tiempo había sido un simple colaborador. El volumen tiempista de 2007 y su propio testimonio muestran lo contrario. Las dos direcciones, la de 1928 y la de 1939, son ciertas y sucesivas.17

Las fuentes reunidas no permiten describir el contenido de El Progreso más allá de la caracterización de Ashwell. Lo que importa es la continuidad. Hay once años entre un diario y otro, y en los dos el mismo hombre dirigía un órgano de prensa al servicio de una doctrina. El hábito de explicar en letra de molde lo que se pensaba, y más tarde lo que se hacía, empezó en 1928. Se prolongó en El Tiempo, que en febrero de 1941 defendió en sus editoriales la legalidad del control de cambios a los doce días de dictado, y llegó a la revista Comercio y a las columnas de ABC Color, donde el octogenario Pedretti seguía escribiendo sobre moneda en 1984.

Nueve años en Isla Pucú: la colonia «San Juan»

Entre el doctorado de 1924 y la aparición pública del tiempista de 1939 hay quince años sobre los que la bibliografía casi no dice nada, y que suelen llenarse con la docencia secundaria y la Guerra del Chaco. La semblanza de Italiani nel Paraguay los llena de otra manera, en un pasaje breve y sustancial:

«El Dr. Pedretti se graduó en Derecho y Ciencias Sociales, en la Universidad de Asunción, en 1924, a los 22 años de edad. Se retiró a la campaña, donde fundó y administró personalmente una colonia agrícola-industrial durante nueve años. Luego siguió en Buenos Aires algunos cursos de perfeccionamiento, especialmente en materia agraria. A su regreso al país, a principios del año pasado, fue designado Presidente del Departamento Nacional del Trabajo, donde desarrolló una proficua labor. Hace poco tiempo renunció a dicho cargo para dedicarse de nuevo a su profesión de abogado.»

Italiani nel Paraguay. Estirpe itálica en Paraguay, semblanza de Carlos A. Pedretti

La semblanza tiempista da el nombre y el lugar: la colonia agrícola-industrial «San Juan», en el distrito de Isla Pucú, departamento de La Cordillera.18 No se conocen los años exactos. La lectura más natural de la nota italiana sitúa la colonia entre 1924 y 1933, pero ese tramo se superpone con la dirección de El Progreso en 1928 y con la movilización de la Guerra del Chaco, desde 1932. Puede que Pedretti alternara la campaña y la capital, o que los nueve años no fueran continuos, pero ninguna fuente lo dice y no se conjetura. La cifra de nueve años y el carácter personal de la administración («fundó y administró personalmente») son lo único firme.

De ese pasaje se siguen tres cosas que no estaban registradas. La primera es que Pedretti tuvo nueve años de administración directa de una empresa agroindustrial. No fue un abogado de escritorio que llegó a la economía por los libros. Fundó y llevó personalmente una colonia agrícola-industrial durante casi una década, en el mismo país cuyas exportaciones agropecuarias aforaría después desde el banco emisor. La segunda es que los cursos de Buenos Aires fueron «especialmente en materia agraria», lo que precisa una formación que la tradición describía de manera vaga como un posgrado en ciencias económicas. La tercera es que presidió el Departamento Nacional del Trabajo antes de 1940, un cargo que ninguna cronología consultada mencionaba.

La colonia aclara un rasgo de su gestión que de otro modo parece pura técnica. Desde 1940 el banco aprobaba valuaciones oficiales por producto y por calidad, y desde 1941 las fijaba en exclusiva: fibra de algodón en dos grados, tabaco en cuatro tipos, cueros salados y secos, esencia de petit grain. Quien firmaba esas resoluciones sabía por experiencia propia qué significaba cada categoría en un galpón de acopio. No es un detalle de color. Un aforo mal puesto es un error de mercadería antes que un error de política monetaria. Si el banco valúa la tonelada de fibra por encima de lo que el productor puede obtener, lo desalienta a exportar. Si la valúa por debajo, la renta cambiaria sube a costa de su ingreso. El artículo 8° del Decreto-Ley N° 5.017 ordenó que los tipos de cambio y las bases de expropiación «permitan y faciliten la exportación normal de los frutos y productos del país», y la persona que debía cumplir esa cláusula había pasado nueve años del lado del productor.19 Ya en 1940, antes de su llegada, el régimen había gravado la fibra de algodón y eximido al hilado, un arancel que bajaba con el grado de elaboración. La mirada del exportador que el banco aplicó después tenía, en su presidente, una biografía detrás. Cómo se fijaron los aforos de 1941 y qué produjeron se cuenta en el control total de cambios.

La colonia tiene también una prolongación tardía. Después de 1947, la vida empresarial de Pedretti se movió en el mismo mundo agroindustrial: presidió el directorio de Carlos Casado Ltda., fue ejecutivo de Fassardi Ltda. y asesor económico de Manufactura de Pilar, de CIPA y de América Textil. La semblanza no fecha esos vínculos. Esa segunda vida empresarial se reconstruye en la segunda vida. La primera, la de Isla Pucú, es la que precede al banco.

La Guerra del Chaco

Cuando estalló la guerra con Bolivia, Pedretti estuvo entre los abogados y estudiantes de los cursos superiores de la Facultad de Derecho que pidieron incorporarse al Ejército. Sirvió como juez de instrucción militar en la Sexta División de Infantería, con asiento en Fortín Toledo y grado de teniente 2° de reserva en comisión.20 Una fotografía del Fortín Villa Militar, fechada en octubre de 1933, lo muestra entre los abogados movilizados para los tribunales militares, junto a jefes y oficiales del Ejército. Se reproduce en la guerra y la destrucción del peso. Si Ashwell está en lo cierto, de esos años data su amistad con Higinio Morínigo.

La guerra marcó a Pedretti por dos vías que importan a esta historia. La primera fue generacional. El tiempismo fue, en lo esencial, un círculo de abogados jóvenes de la promoción del Chaco, y el bloque militar que después gobernó el país salió de la misma contienda. La alianza de 1940 entre los dos tuvo su escuela en los fortines. La segunda fue monetaria. La guerra se financió con emisión: el precio del peso argentino en pesos paraguayos se cuadruplicó entre 1932 y 1935, y el peso perdió tres cuartas partes de su valor externo. El hombre que en 1941 presidiría el banco encargado de reconstruir la moneda había visto desde el frente cómo se destruía. Ese proceso se reconstruye con sus cifras en la página dedicada a la guerra.

Buenos Aires, 1936-1938

Terminada la guerra, Pedretti fue a Buenos Aires. La semblanza tiempista lo dice con lugar y fechas: «Terminada la Guerra fue a Buenos Aires y en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, hizo un curso de especialización de 1936 a 1938». La nota de Italiani nel Paraguay lo resume como «algunos cursos de perfeccionamiento, especialmente en materia agraria».21 Son las dos únicas fuentes que lo consignan. Ninguna nombra a sus profesores, ni las materias, ni un título obtenido.

Contra ese dato podría invocarse la entrevista de 1982, en la que Pedretti dice haberse dedicado a la economía «como autodidacto», y concluirse que no tuvo formación académica fuera del país. Sería leer demasiado. La pregunta del entrevistador era por el origen de su inclinación por la economía. Pedretti responde que nació en la Facultad de Derecho y que siguió cultivándola por su cuenta. La observación de que la Facultad de Ciencias Económicas empezó a funcionar más de un decenio después de su título se refiere a la paraguaya, y explica por qué no pudo estudiar allí. No hay en la respuesta una sola palabra sobre Buenos Aires, y no niega nada.22 Una fuente que calla un hecho no lo desmiente. Frente a una que lo afirma con lugar y fechas, y a otra que no lo niega, lo razonable es dar el curso por existente, con la atribución de quien lo afirma.

Lo que no puede hacerse es construir sobre ese curso más de lo que dicen las fuentes. Dos años en la mayor facultad de ciencias económicas del Río de la Plata, entre 1936 y 1938, coinciden con la vigencia del control de cambios argentino y con los primeros años del Banco Central de la República Argentina. Pero ninguna fuente establece que Pedretti asistiera a esas discusiones, y él nunca mencionó el curso como origen de nada. Las fuentes dicen que la especialización fue «especialmente en materia agraria». Las piezas del sistema cambiario que administró a partir de 1941 tienen además una genealogía paraguaya que se remonta a 1916, reconstruida en la escalera de normas. La coincidencia de lugar y fecha existe, pero la idea de que su doctrina monetaria «viene de Buenos Aires» no tiene apoyo documental.

Su formación económica tuvo, en suma, tres capas, y las tres están documentadas. La primera fue la materia de economía política y finanzas de la carrera de Derecho, que él señaló como origen. La segunda, el curso de especialización de Buenos Aires de 1936 a 1938, que consta en dos semblanzas. La tercera, décadas de estudio propio y de cátedra, que es lo que la palabra «autodidacto» describe. La nota italiana sitúa los cursos de Buenos Aires después de los nueve años de campaña y antes del Departamento Nacional del Trabajo, en una secuencia compatible con las fechas de 1936 a 1938.

El Departamento Nacional del Trabajo, 1938-1939

El 12 de marzo de 1938, bajo la presidencia provisoria de Félix Paiva, un decreto de tres artículos llevó a Pedretti a su primer cargo público:

«Art. 1° Acéptase la renuncia presentada por el doctor don Juan R. Chaves al cargo de Presidente del Departamento Nacional del Trabajo. — Art. 2° Nómbrase Presidente del Departamento Nacional del Trabajo al doctor don Carlos A. Pedretti, en reemplazo del doctor don Juan R. Chaves, quien renunció. — Art. 3° Comuníquese, publíquese y dése al Registro Oficial.»

Decreto N° 5.155 del 12 de marzo de 1938, firmado por Félix Paiva y Ramón L. Paredes

El decreto fija cuatro cosas.23 La primera es el cargo. No era una dirección unipersonal sino la presidencia de un órgano colegiado de un presidente y cuatro vocales, que deliberaba y resolvía por mayoría: un aprendizaje directo para quien poco después presidiría un directorio bancario de cinco miembros. La segunda es el gobierno que lo nombró. Paiva encabezaba un gobierno de extracción liberal, siete meses después de la caída de Franco y once meses antes de que apareciera El Tiempo. Los dos nombramientos civiles de Pedretti que el Registro Oficial documenta antes del banco, éste y la cátedra del Colegio Nacional, se los dio el gobierno de Paiva. Ninguno vino del régimen de febrero de 1936, del tiempismo ni de Morínigo. La tercera es quién refrendó el nombramiento. Ramón L. Paredes era ministro del Interior, la cartera de la que dependía el Departamento. Dos años y medio después sería ministro de Gobierno y Trabajo de Morínigo. El refrendo no dice nada sobre Pedretti. Dice que la misma docena de firmas cubría gobiernos de signo opuesto. La cuarta es la confirmación cruzada. La nota de Italiani nel Paraguay dice que fue designado «a principios del año pasado», y marzo de 1938 es, en efecto, principio de año.

El organismo que presidió tenía una historia corta y una doctrina explícita. Lo había creado el gobierno de Franco por el Decreto-Ley N° 2.303 del 24 de junio de 1936, con una vigencia limitada a dieciocho meses que vencía el 24 de diciembre de 1937. Para evitar que caducara, su presidente, Juan R. Chaves, elevó el 18 de noviembre de 1937 un proyecto de organización permanente, con una exposición de motivos que formula con claridad la doctrina del Estado interventor:24

«El Estado moderno, más que en ninguna otra parte, debe intervenir en la vida económica de obreros y patrones. […] La misión del Departamento Nacional del Trabajo no consiste únicamente en intervenir en los conflictos obreros, sino es la institución básica que debe auscultar y desentrañar nuestras propias necesidades derivadas de la relación entre el obrero y la empresa o el patrón, con el propósito de legislar sobre una situación real. […] Lo importante del proyecto es que los obreros como los patrones no pueden recurrir a la huelga ni al lock-out, antes de agotar los procedimientos de conciliación y arbitraje.»

Juan R. Chaves, exposición de motivos, 18 de noviembre de 1937

El Departamento era, en los hechos, un tribunal. El Registro Oficial de 1939 y 1940 lo muestra en funciones. El 11 de febrero de 1939 se constituyó en Tribunal Arbitral para resolver el conflicto de los pases libres de los obreros de la C.A.L.T. También aprobó con modificaciones los estatutos de la Federación de Obreros de la Industria del Tanino de Puerto Pinasco. Más tarde, el 5 de junio de 1940, cuando Pedretti ya no lo presidía, dictó una sentencia arbitral en el pliego de condiciones de la Asociación Tranviaria contra la Sociedad Anónima Paraguaya de Transportes, que un decreto del Ejecutivo declaró obligatoria salvo cinco cláusulas. El organismo fijaba por laudo las condiciones de trabajo de empresas concesionarias de servicios públicos, y el Ejecutivo convertía sus fallos en norma. Quien controlara esa cartera, escribió el historiador Paul H. Lewis, «tendría a los sindicatos en su poder, ya que el gobierno tenía el derecho de dar reconocimiento legal o de negarlo».25 Ésa es la fórmula corporativa paraguaya en una línea: el Estado no organiza los gremios, los habilita.

No se sabe cuándo dejó Pedretti el cargo. El mandato de cuatro años que fijaba el decreto orgánico no lo completó. La nota italiana dice que «hace poco tiempo renunció a dicho cargo para dedicarse de nuevo a su profesión de abogado», de modo que no pasó del Departamento al banco sin solución de continuidad: renunció antes y volvió al ejercicio privado. El término está fijado. El Decreto N° 17.127 del 19 de setiembre de 1939, firmado por José Félix Estigarribia, «reintegra» el Departamento con Francisco Sosa Jovellanos como presidente y Eusebio Ríos y Román Zárate como vocales. Acepta además las renuncias de los miembros Agustín Cassanello, Enrique Sosa y Raúl Insaurralde.26 Entre marzo de 1938 y esa fecha no aparece, en los tomos de 1939 revisados, norma alguna que acepte su renuncia. Su paso por el Departamento duró, a lo sumo, dieciocho meses.

La experiencia dejó una huella que reaparece en el banco, pero no debe exagerarse. El artículo 23 del Decreto-Ley N° 5.017 creó dentro del Departamento de Control de Cambios una comisión asesora de cinco representantes gremiales, que el director debía reunir, según el artículo siguiente, por lo menos una vez por semana.27 Es representación funcional, la misma técnica del decreto laboral de 1937. Sin embargo, la filiación directa no puede afirmarse, por tres razones. La designación en terna era el procedimiento ordinario de la administración: el Registro Oficial la emplea en 1923 para las cátedras de la Escuela Normal, en 1936 para un decanato de la Facultad de Ciencias Médicas y en 1940 para el rectorado de la Universidad Nacional. El decreto orgánico del Departamento no lo escribió Pedretti sino su antecesor, cuatro meses antes de que él asumiera. Y los cinco gremios del artículo 23 reproducen el mapa corporativo del Consejo de Estado que el artículo 62 de la Constitución de 1940 integraba con representantes del comercio, de las industrias agropecuarias y de las transformadoras, no la pareja obrero-patronal de 1937. Hay además una diferencia de fondo. El Departamento del Trabajo tenía dos representantes de intereses, uno obrero y otro patronal, en equilibrio declarado. El Departamento de Control de Cambios tuvo cinco, todos de gremios empresariales.

Lo que la etapa de 1938-1939 establece, entonces, no es una filiación de reglamentos. Establece que la misma persona se movió dos veces seguidas dentro de una forma de Estado que el régimen había hecho suya, y que en las dos la técnica fue la misma: dar a los intereses organizados un lugar dentro de un órgano del Estado. El corporativismo de la tesis de 1924 pasó por una repartición del Estado antes de llegar al banco emisor. Esa continuidad explica también que después enseñara Derecho Obrero y Derecho Rural. Los detalles del decreto y la comparación de las dos arquitecturas se desarrollan en la página sobre Morínigo y la llegada al banco.

Un segundo diario: El Tiempo, 1939-1940

El jueves 23 de febrero de 1939, once meses después de su nombramiento en el Departamento Nacional del Trabajo, apareció en Asunción El Tiempo. Salió «bajo la responsabilidad de un Consejo de Redacción integrado por los doctores Celso R. Velázquez, Carlos A. Pedretti, Miguel A. Maffiodo y Carlos R. Andrada, siendo su primer director el Dr. Pedretti».28 Pedretti fue el primer director, y le siguió Carlos R. Andrada, que ocupó el cargo durante más tiempo. La redacción estuvo primero en la calle Ayolas 335 y después en la calle Chile 360. El diario defendía una democracia «orgánica, funcional y corporativa» contra la «democracia inorgánica» de los gobiernos liberales, a la que responsabilizaba de la inhibición del Estado en la vida económica. Lo hacía con nacionalismo, anticomunismo, una fuerte participación del Estado en la economía y la inspiración declarada de la doctrina social de la Iglesia. Su historia y su doctrina se cuentan en El Tiempo y el tiempismo.

Durante su primera etapa, el diario dedicó una parte considerable de su página editorial a la cuestión social. En marzo y abril de 1939 publicó una serie de cuatro piezas: «Sobre la cuestión obrera», «Dos faces de la cuestión obrera», «Consideraciones finales sobre la cuestión obrera» y «Colaboración y lucha de clases». En diciembre de ese año siguieron «El justo salario» y «Función social del capital».29 Son los temas del Departamento que Pedretti presidió desde marzo de 1938 hasta una fecha no documentada, anterior a setiembre de 1939. Los editoriales no están firmados y no pueden atribuírsele, pero muestran que el diario del que fue primer director y la repartición que había encabezado hablaban el mismo idioma. En diciembre de 1939 Pedretti firmó con Luis A. Argaña el desmentido tiempista contra la acusación de nazismo que pesaba sobre el grupo.

La experiencia de esos meses enseñó a Pedretti lo que significa defender una posición en la prensa bajo la mirada del gobierno: tres clausuras en un año, dos bajo un gobierno liberal y una bajo el gobierno constitucional de Estigarribia. Desde 1941 el diario cambió de función. Pasó a explicar y defender las medidas del banco que presidía su primer director. El 22 de febrero de 1941 publicó «Legalidad del control de cambios». En abril comentó en tres entregas la encuesta de la Cámara de Comercio Argentino-Paraguaya sobre el Decreto-Ley N° 5.017. El 6 de julio, con «Estabilidad monetaria», dio sus propias cifras de la cobertura de los billetes, distintas de las del banco.30 El periodista de 1928 y de 1939 se convirtió en el funcionario que tenía un diario afín para explicar sus decisiones. La defensa periodística de las medidas, que sería un rasgo constante de su gestión, tenía detrás doce años de oficio.

La víspera del banco, setiembre y octubre de 1940

El 7 de setiembre de 1940 murió el presidente José Félix Estigarribia en un accidente de aviación, junto con su esposa y el piloto. Su ministro de Guerra, el general Higinio Morínigo, asumió la presidencia provisional. El gobierno que siguió se armó a los golpes. El 30 de setiembre una primera crisis de gabinete se llevó a cuatro ministros. Dos de ellos, Justo Pastor Benítez y Alejandro Marín Iglesias, fueron a parar a la prisión militar de Peña Hermosa, y Francisco Esculies quedó interino en Hacienda. El 4 de octubre el Decreto N° 3.287 canalizó por el Banco de la República todos los pagos de importaciones inglesas. El 16 de octubre el Decreto-Ley N° 3.412 aplazó las elecciones al 15 de febrero de 1943.31 Entre esas dos fechas, el 10 de octubre, se produjo el relevo del banco emisor.

Los dos decretos de ese día son correlativos y deben leerse juntos. El N° 3.368 aceptó las renuncias que el presidente del banco, Rodolfo González, y los directores Víctor Rojas, Pedro R. Espínola, S. Horacio Carísimo y Baltazar Ballario habían presentado al Ministerio de Hacienda, y les dio «las gracias… por los importantes servicios prestados». El N° 3.369 dispuso: «Nómbrase Presidente del Banco de la República del Paraguay al señor Doctor Carlos A. Pedretti». Nombró directores a César Acosta, Francisco L. Pecci, Raúl Sapena Pastor y Nicanor V. Fanego. Los dos los firmaron Morínigo y Esculies.32 No cambió sólo el presidente: cambió el directorio entero. El que salía tenía un plazo legal fijo, del 15 de agosto de 1939 al 15 de agosto de 1941, y había recibido el acuerdo del Senado que exigía el artículo 2° de la Ley N° 182 de 1916.33 Para octubre de 1940 ya no había Senado que pudiera dar ese acuerdo. La renuncia colectiva permitió sustituir un cuerpo de plazo fijo diez meses antes de su vencimiento sin destituir a nadie. Ningún documento dice por qué renunciaron los cinco ni quién propuso a los entrantes.

El directorio que entró no venía del mundo financiero. Lo formaban un abogado, César Acosta; un médico, Francisco L. Pecci; un jurista joven que llegaría a ser canciller durante veinte años, Raúl Sapena Pastor; y un contador público, Nicanor V. Fanego. Los presidía otro abogado. Morínigo convocó a Pedretti «invocando nuestra amistad», una amistad que, según Ashwell, venía de la Guerra del Chaco. Pedretti condicionó su respuesta al apoyo del gobierno a un programa de reformas y a la independencia política del banco.34 Según la Memoria del ejercicio, asumió el 14 de octubre; otra fuente da el 11.35 El grupo tiempista llegó al aparato económico antes que a la política exterior: Argaña asumió la cancillería recién el 29 de noviembre. Dos días antes, el 27 de noviembre, el nuevo presidente del banco firmaba la Nota N° 512, que pedía por escrito el «control de giros». El marco político del nombramiento y el régimen cambiario que Pedretti encontró se examinan en Morínigo y la llegada al banco y en el régimen que encontró.

Cuadro 2.1. De Como al banco emisor: cronología de los orígenes, 1838-1940
FechaHechoFuente
6-X-1838Bautismo de Cesare Giovanni Battista Pedretti en San Fedele de ComoEstudio genealógico (acta parroquial)
c. 1876Llega al Paraguay, solteroEstudio genealógico
1-I-1880Matrimonio con Sebastiana Dejesús AyalaEstudio genealógico
17-VII-1901Nace Carlos Alejo en AsunciónSemblanza tiempista; Seiferheld
1902Mueren la abuela (28 de enero) y el abueloEstudio genealógico
1905Bautismo en San RoqueEstudio genealógico
1918 o 1919Bachiller del Colegio San JoséSemblanza (1918); Seiferheld y nómina impresa (1919)
1924Doctorado en Derecho; tesis La democracia ante la razón y los hechosPortada de la tesis (la semblanza da 1923)
Nueve años, sin fechasColonia agrícola-industrial «San Juan», Isla PucúItaliani nel Paraguay; semblanza
1928Director de El ProgresoAshwell
1930Matrimonio con María Emiliana González NaveroEstudio genealógico; semblanza
1932-1935Juez de instrucción militar, Sexta División, Fortín ToledoSemblanza; Seiferheld
1936-1938Cursos en la Facultad de Ciencias Económicas de Buenos AiresSemblanza; Italiani nel Paraguay
25-VIII-1937Muere su padre, Atanasio Ramón Pedretti AyalaEstudio genealógico (acta de defunción)
12-III-1938Presidente del Departamento Nacional del TrabajoDecreto N° 5.155
23-II-1939Primer director de El TiempoAndrada Nogués, «Presentación»
24-IV-1939Catedrático de Moral Cívica del Colegio NacionalDecreto N° 13.579
Antes del 19-IX-1939Deja el Departamento Nacional del TrabajoDecreto N° 17.127 (término)
10-X-1940Presidente del Banco de la República del ParaguayDecreto N° 3.369

Fuente: Elaborado sobre las fuentes indicadas en cada fila.

Lo que trajo al banco

El hombre que llegó al banco emisor el 14 de octubre de 1940 no era un economista profesional, porque el país todavía no los formaba. Pero tampoco llegaba con las manos vacías. Cada etapa de su vida anterior dejó un rasgo reconocible en su gestión, y conviene enunciarlos sin cargarlos más de lo que las fuentes permiten.

De la colonia de Isla Pucú trajo la mirada del exportador. Sabía qué es una categoría de tabaco, cuánto vale la tonelada de fibra puesta en el puerto y qué significa para el productor cobrar su divisa a un precio fijado por otro. El régimen que administró gravó al exportador por la diferencia de cambio, y la cláusula del artículo 8°, según la cual los tipos debían ser tales que «permitan y faciliten la exportación normal», quedó en manos de alguien que había estado del otro lado del mostrador. De la tesis de 1924, de la Juventud Católica y del Departamento Nacional del Trabajo trajo la técnica corporativa: hacer participar a los intereses organizados en el órgano que decide. El artículo 23 del Decreto-Ley N° 5.017, con su comisión asesora de cinco gremios, y el asiento que la Constitución de 1940 dio al presidente del banco en el Consejo de Estado son la expresión institucional de esa doctrina. De El Progreso y de El Tiempo trajo la costumbre de defender en la prensa lo que se decidía. Las medidas de 1941 tuvieron desde el primer día su explicación editorial, y las de 1943 y 1944, sus conferencias públicas.

Trajo también otras cosas menos visibles. Del ejercicio de la abogacía y de la Facultad de Derecho trajo el oficio de redactar normas, en un régimen que legislaba por decreto-ley. Del Colegio Nacional y de los pasillos de la Facultad trajo el conocimiento personal de un elenco dirigente que cabía en una sala: su profesor Félix Paiva, su colega Rodolfo González, su antecesor Juan R. Chaves. De la casa de la calle Coronel Bogado, si se acepta la lectura que permite el estudio genealógico, trajo una relación con la autoridad formada bajo una tutela «estricta y severa». A los ochenta años explicó su renuncia de 1947 por no consentir «la intromisión de la política partidista» en el banco. Y de su matrimonio de 1930 le quedó una pertenencia a la parentela liberal que su propio diario combatía, una tensión que ninguna fuente resuelve.

Lo que no trajo fue un modelo monetario aprendido en otra parte. Ni el curso de Buenos Aires, que las fuentes describen como agrario, ni ninguna otra etapa de su formación explican por sí solas el control de cambios de 1941. Ese régimen salió de una escalera de normas paraguayas de veinticinco años y de una urgencia fiscal inmediata. El diseño técnico de la reforma de 1943-1944 llegó después, de Washington. Para entender con qué ideas sobre el Estado entró en el banco hay que volver al texto que las fijó por escrito diecisiete años antes. La página siguiente examina la tesis de 1924, La democracia ante la razón y los hechos, y la doctrina corporativa que la Constitución de 1940 convertiría en forma de Estado.

Notas

  1. Estudio genealógico inédito de la familia Pedretti, mecanografiado sin portada ni indicación de autor, que cita partidas de las parroquias de San Roque y de Altos, actas del Registro Civil y juicios sucesorios, y atribuye a informantes familiares identificados por nombre e inicial los datos no documentales; ficha de Juan Bautista Pedretti, que transcribe el acta de la catedral de San Fedele. ↩
  2. Italiani nel Paraguay. Estirpe itálica en Paraguay, semblanza profesional bajo el encabezamiento «Carlos A. Pedretti — ABOGADO — Teniente Fariña 422 — ASUNCIÓN», con retrato; la página no está fechada. ↩
  3. Estudio genealógico inédito de la familia Pedretti, ed. cit., fichas de Sebastiana Dejesús Ayala y de Atanasio Ramón Pedretti Ayala, que transcriben el acta de defunción y las partidas de San Roque (N° 195 y 196, fs. 316). ↩
  4. Estudio genealógico inédito de la familia Pedretti, ed. cit., ficha de Atanasio Ramón Pedretti Ayala, que transcribe el acta de defunción. ↩
  5. «Carlos Alejo Pedretti Arriola», semblanza de la sección «Sus Vidas…», en La democracia orgánica a través de El Tiempo, recopilación de Luis Manuel Andrada Nogués, Asunción, Editorial Tiempo Nuevo, 2007, pp. 27-28; Carlos A. Pedretti, entrevistado por Alfredo M. Seiferheld, «Carlos A. Pedretti, primer director de El Tiempo», en A. M. Seiferheld, Conversaciones político-militares, vol. III, Colección Testimonios, Asunción, Offset El Gráfico, 1986, pp. 77-92. ↩
  6. Estudio genealógico inédito de la familia Pedretti, ed. cit., ficha de Juana de las Nieves Pedretti Ayala. La fecha de su muerte es la mayor incógnita del estudio: el encabezamiento dice «1941?», un informante la sitúa en 1945, otro en 1946 y un tercero antes de agosto de 1940. Las cuatro versiones son incompatibles y ninguna se adopta aquí. ↩
  7. Semblanza «Carlos Alejo Pedretti Arriola», ed. cit. El impreso escribe «María Emiliana González Navego», errata evidente, porque la misma oración nombra al padre como «Emiliano González Navero». ↩
  8. Semblanza «Carlos Alejo Pedretti Arriola», ed. cit. (1918); Pedretti, entrevistado por Seiferheld, Conversaciones político-militares, vol. III (1919, en la nota biográfica del entrevistador). ↩
  9. Pedretti, entrevistado por Seiferheld, Conversaciones político-militares, vol. III; semblanza «Carlos Alejo Pedretti Arriola», ed. cit. ↩
  10. Pedretti, entrevistado por Seiferheld, Conversaciones político-militares, vol. III, p. 78. ↩
  11. Carlos A. Pedretti, La democracia ante la razón y los hechos, tesis doctoral, Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Asunción, 1924, 49 pp. ↩
  12. Semblanza «Carlos Alejo Pedretti Arriola», ed. cit. ↩
  13. Decreto N° 13.579 del 24 de abril de 1939, «Por el cual se integra el Cuerpo de Profesores del Colegio Nacional de la Capital», firmado por Félix Paiva y J. F. Recalde, en Registro Oficial de la República del Paraguay, año 1939. ↩
  14. Semblanza «Carlos Alejo Pedretti Arriola», ed. cit., p. 27. ↩
  15. Luis Manuel Andrada Nogués, «Presentación», en La democracia orgánica a través de El Tiempo, ed. cit., pp. 5-11; Washington Ashwell, «El experimento corporativo. El Nuevo Estado nacionalista», en Historia económica del Paraguay, t. II. ↩
  16. Washington Ashwell, «El experimento corporativo. El Nuevo Estado nacionalista», en Historia económica del Paraguay, t. II. ↩
  17. Helio Vera, «Los gobiernos de José Félix Estigarribia e Higinio Morínigo», La historia del Paraguay, fascículos 32-33, Asunción, ABC Color, 2012; Andrada Nogués, «Presentación», ed. cit., p. 5. ↩
  18. Italiani nel Paraguay, ed. cit. La página no está fechada; sus referencias son relativas («a principios del año pasado», «hace poco tiempo»), y son compatibles con una redacción de 1939. Semblanza «Carlos Alejo Pedretti Arriola», ed. cit., para el nombre y la ubicación de la colonia. ↩
  19. Decreto-Ley N° 5.017 del 10 de febrero de 1941, art. 8°, en Registro Oficial de la República del Paraguay, año 1941, primer volumen, pp. 146-150. ↩
  20. Semblanza «Carlos Alejo Pedretti Arriola», ed. cit., p. 27; Pedretti, entrevistado por Seiferheld, Conversaciones político-militares, vol. III, que sólo da la división. ↩
  21. Semblanza «Carlos Alejo Pedretti Arriola», ed. cit.; Italiani nel Paraguay, ed. cit. ↩
  22. Pedretti, entrevistado por Seiferheld, Conversaciones político-militares, vol. III, p. 78. ↩
  23. Decreto N° 5.155 del 12 de marzo de 1938, en Registro Oficial de la República del Paraguay, enero a diciembre de 1938, selección anual, plana 23. El volumen reproduce el decreto como recorte de prensa a dos columnas. ↩
  24. Exposición de motivos del 18 de noviembre de 1937, firmada por Juan R. Chaves, presidente del Departamento Nacional del Trabajo, y decreto de organización permanente del Departamento, en Gaceta Oficial de la República del Paraguay, colección de julio a diciembre de 1937. ↩
  25. Paul H. Lewis, extracto sobre el régimen de febrero de 1936, epígrafe «La revolución nacionalista», en traducción castellana de un original inglés; la misma fuente cifra en «cerca de setenta» los sindicatos organizados bajo el Departamento. ↩
  26. Decreto N° 17.127 del 19 de setiembre de 1939, Ministerio del Interior, «Por el cual se reintegra el Departamento Nacional de Trabajo», en Gaceta Oficial de la República del Paraguay, sección Registro Oficial, setiembre de 1939, plana 118; firmado por José Félix Estigarribia y N. Delgado. Invoca los arts. 1, 2 y 5 del Decreto N° 3.080, decreto orgánico del organismo, cuyo texto íntegro no se ha reunido. ↩
  27. Decreto-Ley N° 5.017 del 10 de febrero de 1941, arts. 23 y 24, ed. cit. El artículo 23 exige además que el director y los asesores sean ciudadanos paraguayos y tengan por lo menos treinta años de edad. ↩
  28. Andrada Nogués, «Presentación», ed. cit., p. 5. ↩
  29. «Índice» general de editoriales y artículos de El Tiempo, en La democracia orgánica a través de El Tiempo, ed. cit., pp. 49-73. ↩
  30. «Legalidad del control de cambios», El Tiempo, 22 de febrero de 1941, año II, núm. 149; «En torno a una encuesta» I, II y III, El Tiempo, 2, 3 y 4 de abril de 1941, núms. 179-181; «Estabilidad monetaria», El Tiempo, 6 de julio de 1941, núm. 356. ↩
  31. Decreto N° 3.287 del 4 de octubre de 1940 y Decreto-Ley N° 3.412 del 16 de octubre de 1940, en Registro Oficial de la República del Paraguay, año 1940; Seiferheld, Conversaciones político-militares, para la secuencia política. ↩
  32. Decretos N° 3.368 y N° 3.369 del 10 de octubre de 1940, Ministerio de Hacienda, en Registro Oficial de la República del Paraguay, año 1940, tomo de octubre a diciembre, p. 1052. ↩
  33. Decreto N° 16.654 del 4 de setiembre de 1939, «Por el cual se nombran miembros del Directorio del Banco de la República del Paraguay», firmado por José F. Estigarribia y C. Codas, en Gaceta Oficial de la República del Paraguay, setiembre de 1939. ↩
  34. Pedretti, entrevistado por Seiferheld, Conversaciones político-militares, vol. III; Ashwell, «El experimento corporativo», ed. cit. ↩
  35. Banco de la República del Paraguay, Memoria correspondiente al ejercicio 1940, 56 pp., Asunción. ↩